Fernando González
Periodista
En la nota editorial pasada les decía que lo de Central no era para preocupar siempre y cuando no se haga extensivo en el tiempo la manera errónea de jugar los partidos. Pero ahora sí les digo que hay que preocuparse. Y no es que por un partido todo se haya caído, sino por la manera de jugar. El lunes por la noche jugó mal, muy mal. Por eso caerle a Broun con todas las energías me parece bastante cruel. También ya les mencione que al arquero lo tenía en observación, y ahora después de varios partidos digo que está en un mal momento y la única razón que tiene para seguir de titular es que no tiene arquero suplente con experiencia.
Al que si coloco en observación es al entrenador Pizzi que vaya a saber porque hace tantos cambios. Pero volvamos un minuto hacia atrás. Que Broun fue responsable de la derrota, es cierto, pero no el único responsable. Jamás entendí porqué el doble cinco, sino había rivales por marcar, menos el ingreso de Costa, y la titularidad de Salinas y Delgado. Y de regar la cancha antes de los partidos menos.
Ahora hay que mirar el futuro, seguramente con Talamonti, Rivarola y Zarif. Aquí no pasa por actitud o por capacidad individual de los jugadores, sino de entender que paciencia no es jugar con pachorra, esperando lo que haga el rival sin tener profundidad y mucho menos cambios de ritmo.
Pizzi habla de paciencia, yo les digo que es pachorra lo que muestran los jugadores.
Fernando Gonzàlez
Periodista
Rosario Central ya está en la cuenta regresiva de cara al TNA 2011/12.
El equipo que veremos tendrá la marca en el orillo de su entrenador: defensas duras, intensidad, concentración en los 40 minutos y una entrega sin igual. Lo actuado por sus equipos (Regatas de Corrientes, Boca Juniors entre otros) así lo demuestran.
Dialogamos con Pablo D’Angelo acerca del nuevo Central, los refuerzos, los que siguen, lo que pretende de sus jugadores y su gente:

Pero faltaba jugar con un equipo serio, con las mismas pretensiones, y de local. Y ese partido fue frente a los cordobeses, dónde, a excepción de los primeros 15 minutos dónde Central no hacía pié en la cancha, a partir de allí hasta el final jugó un encuentro realmente interesante, a veces hasta jugando bien. Pero todo lo que parecía alegría, se oscureció con un error defensivo y un gol de Instituto. Ahora sí, habría que saber que capacidad de reacción tenía Pizzi y sus jugadores para dar vuelta el marcador. Y los hizo, desde el orden, la paciencia, con el mayor criterio, haciendo correr la pelota y cansando no sólo físicamente al rival sino mentalmente, presionando y yendo en muchas ocasiones, hasta convertir en claro ganador y en un equipo a temer. Entonces el balance es que se va de menor a mayor, con las siguientes consideraciones: el punto clave del equipo es el medio campo, dónde Mozzo se convirtió en una muralla casi impasable, con un Alderete (algo falto de distancia) que colabora en la recuperación y volantes criteriosos, hacen que se puedan crear situaciones del gol y que a los defensores le lleguen bastante golpeados los rivales y poder conjeturarlos en forma casi inmediata -hasta Valentini a mejorado, ya que no le llegan de frente-, y con las subidas de Ferrari, el equipo pareciera encontrar de a poco el punto justo.